Autoflorecientes: Consejos para su Cultivo

Autoflorecientes: Consejos para su Cultivo

Consejos para el cultivo de plantas autoflorecientes

Para germinar las semillas podemos utilizar muchos métodos, nosotros aconsejamos el empleo de los jiffys. Son discos de turba prensada que al hidratarlos se convierten en un saquito de turba. Para hidratarlos los colocaremos en una bandeja, plato o tupper  con unos dos dedos de agua (si añadimos estimulador de raíces mejor). Al cabo de unos minutos los discos se hinchan y se convierten en saquitos de turba. Es MUY IMPORTANTE escurrir los “jiffys” (apretándolos con la mano) antes de poner las semillas, una por “jiffy”. Una vez escurridos de manera que quede húmedo, pero no encharcado, enterraremos la semilla medio centímetro de profundidad y colocaremos los “jiffys” en un invernadero o en un Tupper (sin agua en la base) De esta manera conseguiremos humedad en el ambiente y favoreceremos la germinación. Mientras los “jiffys” se mantengan húmedos no añadiremos ni gota de agua, si vemos que van perdiendo humedad los pulverizaremos o regaremos muy poquito, solo para dar humedad, no encharcar. Que nunca quede agua en la base del invernadero o Tupper.

Es recomendable germinar en interior, ya que suele tener una buena temperatura (22º C   24º C) y suele ser estable, sin oscilaciones importantes entre el día y la noche.

De esta manera las semillas germinarán en un plazo de dos a seis días. Uno o dos días después veremos aparecer por la base la raíz, es entonces cuando procederemos a plantarlo en la maceta definitiva.

Las plantas autoflorecientes tienen un ciclo de vida muy corto, por este motivo hemos de favorecer el desarrollo de las raíces al máximo, que al fin y al cabo es por donde se va a alimentar la planta. Para ello es muy conveniente añadir al sustrato un 20% de fibra de coco. La fibra de coco no le va a aportar alimento a la planta, pero con ella conseguiremos tener un sustrato más “esponjoso” en el cual las raíces van a encontrar menos resistencia a su crecimiento. También es muy importarte no realizar trasplantes con las autoflorecientes. Lo mejor es poner la plantita recién germinada en su lugar definitivo, no en macetita pequeña, luego un poquito mayor…, no. No hay que limitar el crecimiento de las raíces en las autoflorecientes!

 El tamaño del tiesto también es importante si queremos producción. Hace años, cuando aparecieron en el mercado las primeras semillas autoflorecientes, la producción de estas plantas era ridícula, apenas alcanzaban los 30 centímetros y no hacía falta mucha maceta para que desarrollaran todo lo que podían. Pero ahora las plantas autoflorecientes pueden alcanzar hasta el metro y medio de altura. Para ello es necesario que tengan un buen soporte. También es recomendable que la maceta sea ancha para que desarrollen bien las ramas laterales. Nuestro consejo es no utlizar macetas de menos de 15 litros, si bien aconsejamos de 25 en adelante. Eso sí, nunca utilicéis macetas negras para el cultivo exterior en verano ya que al sol podrían alcanzar temperaturas muy elevadas y cocer las raíces. Mejor en maceta blanca. Si las cultivamos en terreno mejor que mejor, en cuanto a producción se refiere. Ahí las raíces no tendrán un espacio limitado.  Aunque hay que valorar las ventajas de cultivar en macetas, ya que puedes moverlas para recibir o evitar sol y resguardarlas en un momento dado (fuertes tormentas, granizo, visitas indeseables…)

También es muy conveniente utilizar algún estimulador de raíces durante las dos primeras semanas de vida de la planta para que desarrollen un sistema radicular sano y fuerte.

Mucho cuidado con el calor!  ya estamos en junio y el sol calienta fuerte en las horas centrales del día. En los días calurosos protegeremos los brotes del sol directo durante las horas centrales del día, hasta que la planta haya desarrollado unos tres pares de hojas y ya esté aclimatada. Mientras tanto aprovecharemos las horas de sol directo de la mañana y de la tarde. Poco a poco aumentaremos esas horas hasta dejarlas todo el día al sol. Eso sí, nada más que germinen que reciban sol directo para evitar que se espiguen y caigan por su peso.

Otro buen consejo es proteger los brotes tiernos del viento y de los pájaros. Para ello recomendamos cubrir los brotes en un invernadero. Una solución casera y barata es recortar la base de una garrafa de agua (transparente)  de 5 litros y con ella cubrir el brote. Así conseguiremos un ambiente húmedo, que reciban sol y estarán a salvo de los pájaros y del viento. Cuando la planta haya crecido lo suficiente retiraremos la garrafa-invernadero. En esta época de calor hay que tener cuidado con la garrafa, ya que si alcanza temperaturas muy altas podrían cocerse las plantas. Por eso al principio las pondremos solo las primeras horas de la mañana y las de la tarde, evitando las horas de más calor. Una buena opción para los meses más calurosos sería entutorar las plantitas (para protegerlas de golpes de viento) y protegerlas con una malla para mantenerlas a salvo de pájaros y mascotas.

Es muy importante utilizar un sustrato de calidad. Ojo con aquellos “sustratos universales para todo tipo de plantas”. Desconfiad de los sustratos baratos y de aquellos con textura de mezcla de corteza molida, pelos, piedras, ramas… El sustrato ha de ser de calidad y si lo mezclamos con un 20% de fibra de coco mejor.

Al principio los riegos han de ser moderados. No hay que empapar toda la maceta, sino regar en la zona donde están las raíces. Entre riego y riego hay que esperar a que se seque la superficie de la tierra. A medida que la planta vaya creciendo nos irá pidiendo más cantidad de agua. Cuando haya crecido lo suficiente regaremos hasta que drene agua por los agujeros de la parte baja de la maceta, pero no volveremos a regar hasta que se seque la superficie de la tierra y notemos que la maceta pesa menos.

A partir de la segunda semana podemos ir añadiendo abono de crecimiento, rico en nitrógeno, para favorecer el desarrollo de ramas, tallos, hojas y brotes. Al principio con dosis bajas para ir aumentándola a medida que crezca la planta. Para alimentar las autoflorecientes no recomendamos abonos sólidos, ya que suelen ser de liberación lenta y para cuando están disponibles para la planta, ella ya ha completado su ciclo. Recordemos que el tiempo de vida de una planta autofloreciente no suele pasar de las nueve o diez semanas. Por ello lo mejor es utilizar abonos líquidos, de absorción mucho más rápida.

Cuando la planta comience a mostrar sus primeros cogollitos cambiaremos el abono de crecimiento por uno de floración, con más fósforo y potasio, que es lo que va a necesitar la planta para desarrollar y los cogollos y producir resina. El abono de floración lo podemos combinar con un estimulador de floración. El estimulador de floración lo que va a conseguir es que nuestra planta asimile mejor los nutrientes. Esto se traducirá en un aumento del peso de los cogollos y de la producción de resina en un 20% al 30%, al mismo tiempo que favorece cogollos duros y prietos.

Cuando solo queden unos doce días para cosecharla dejaremos de abonar y solo regaremos con agua abundante o con algún producto específico para los últimos días.

Esperamos que estos consejos os resulten de utilidad y consigáis el resultado que esperáis de las plantas autoflorecientes.